¿Recuerdas a Mario Cimarro de Pasión de Gavilanes? Así luce así a sus 46 años

  • Alcanzó la fama mundial gracias a su participación en ‘Pasión de Gavilanes’

Muchos son los actores de novelas que han conquistado a millones de fans con sus apariciones y su belleza física en su juventud, pero son muy pocos aquellos que logran mantenerse bien con el paso de los años, como es el caso del sexy actor Mario Cimarro, quien al parecer cuenta con una excelente genética y un ritmo de vida adecuado que le permiten verse espectacular a sus 46 años.

El guapo actor se volvió la fantasía de las fans desde el 2002, año en el que protagonizó, junto a Marlene Favela, la telenovela ‘Gata Salvaje’, pero alcanzó la fama internacional en ‘Pasión de Gavilanes’, donde su carácter y condición física le permitieron convertirse en el galán del momento, quien podía robar suspiros de cualquiera a su paso.

Tras el éxito de las telenovelas, él continuó protagonizando más historias, hasta que en el 2012 decidió entrar a otro formato televisivo con su aparición en series como “Mediterranean Blue” (España, 2012), “The Black Russian” (2012), “The Zwickys” (2013) y “Beautiful and Twisted” en 2014, y fue en el 2015 que vimos su último trabajo en ‘Vuelve temprano’.

Actualmente en el 2017, el actor tiene 46 años y luce un escultural cuerpo de un joven, además su rostro está muy bien conservado y muchos dicen que incluso está mejor que en su época de ‘Pasión de Gavilanes’. El actor de origen cubano confesó que su secreto para la eterna juventud está en su genética, pero sobre todo en sus hábitos de alimentación.

Hay una raza vil de hombres tenaces De sí propio inflados, y hechos todos, Todos, del pelo al pie, de garra y diente: Y hay otros, como flor, que al viento exhalan En el amor del hombre su perfume. Como en el bosque hay tòrtolas y fieras Y plantas insectívoras y pura Sensitiva y clavel en los jardines. De alma de hombres los unos se alimentan: Los otros su alma dan a que se nutran Y perfumen su diente los glotones, Tal como el hierro frío en las entrañas De la virgen que mata se calienta. A un banquete se sientan los tiranos Donde se sirven hombres; y esos viles Que a los tiranos aman, diligentes Cerebro y corazòn de hombres devoran: Pero cuando la mano ensangrentada Hunden en el manjar, del mártir muerto Surge una luz que les aterra, flores Grandes como una cruz súbito surgen Y huyen, rojo el hocico, y pavoridos A sus negras entrañas los tiranos

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AQUÍ SU APARICIÓN

Como un ave que cruza el aire claro Siento hacia mí venir tu pensamiento Y acá en mi corazòn hacer su nido. Ábrese el alma en flor: tiemblan sus ramas Como los labios frescos de un mancebo En su primer abrazo a una hermosura: Cuchichean las hojas: tal parecen Lenguaraces obreras y envidiosas, A la doncella de la casa rica En preparar el tálamo ocupadas: Ancho es mi corazòn, y es todo tuyo: Todo lo triste cabe en él, y todo Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere! De hojas secas, y polvo, y derruidas Ramas lo limpio: bruño con cuidado Cada hoja, y los tallos: de las flores Los gusanos del pétalo comido Separo: oreo el césped en contorno Y a recibirte, oh pájaro sin mancha! Apresto el corazòn enajenado!

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